Cargar un coche eléctrico en casa o fuera: diferencias reales de coste
Cuando se analiza el coste real de un coche eléctrico, uno de los factores más determinantes es dónde se realiza la carga. No cuesta lo mismo cargar en casa que hacerlo en puntos de carga públicos, y esta diferencia tiene un impacto directo en el gasto mensual.
En este artículo analizo las diferencias reales de coste entre la carga doméstica y la carga fuera de casa, utilizando precios habituales en España y un enfoque práctico, basado en el uso real del vehículo.
La carga en casa como referencia de coste
La carga doméstica es el punto de referencia para entender el ahorro del coche eléctrico. Con una tarifa adecuada y cargando principalmente por la noche, el precio del kWh suele situarse en valores bajos y estables.
En muchos hogares, el coste de la energía en horario nocturno se mueve habitualmente entre 0,10 y 0,15 euros por kWh, lo que permite mantener el coste por kilómetro muy reducido.
Esta estabilidad de precio es una de las grandes ventajas de la carga en casa frente a cualquier otra alternativa.
Precio real de la carga pública en España
La carga fuera de casa presenta una mayor variabilidad de precios, dependiendo del operador, la potencia del punto de carga y el tipo de corriente utilizada.
De forma orientativa, los precios habituales en España son los siguientes:
En puntos de carga pública lenta o semirrápida, el precio suele situarse entre 0,30 y 0,45 euros por kWh.
En cargadores rápidos en corriente continua, habituales en carreteras y estaciones de servicio, el coste suele estar entre 0,45 y 0,65 euros por kWh.
En cargadores ultrarrápidos, pensados para recargas rápidas en viajes largos, el precio puede llegar a situarse entre 0,60 y 0,85 euros por kWh, dependiendo del operador y del momento de la recarga.
Estos precios hacen que la carga pública sea claramente más cara que la carga doméstica.
Redes habituales de carga y rangos de precio
En redes de carga de grandes operadores energéticos, como las presentes en estaciones de servicio, los precios suelen situarse en la franja media-alta del mercado, especialmente en puntos rápidos y ultrarrápidos.
En el caso de los supercargadores utilizados principalmente en viajes largos, el coste por kWh suele ser inferior al de otras redes ultrarrápidas, pero sigue estando claramente por encima del precio de la carga en casa.
En la práctica, una recarga fuera de casa puede costar entre dos y cinco veces más que la misma cantidad de energía cargada en el domicilio.
Comparación de coste por cada 100 kilómetros
Para entender mejor la diferencia, es útil traducir el precio del kWh a coste por cada 100 kilómetros recorridos.
Con un consumo medio de 15 kWh por cada 100 kilómetros, los costes aproximados serían los siguientes:
Cargando en casa, con un precio de 0,13 euros por kWh, el coste se sitúa en torno a 2 euros por cada 100 kilómetros.
En carga pública semirrápida, con precios cercanos a 0,40 euros por kWh, el coste sube hasta aproximadamente 6 euros por cada 100 kilómetros.
En carga rápida o ultrarrápida, con precios de 0,60 euros por kWh o superiores, el coste puede superar fácilmente los 9 euros por cada 100 kilómetros, acercándose al de un coche de combustión.
Cuándo tiene sentido cargar fuera de casa
La carga pública no está pensada para el uso diario, sino para cubrir necesidades concretas, principalmente los viajes largos.
En este contexto, pagar un precio más alto tiene sentido a cambio de rapidez y continuidad del viaje. Sin embargo, utilizar de forma habitual la carga fuera de casa en el día a día encarece notablemente el coste mensual del coche eléctrico.
Por este motivo, la estrategia más eficiente es utilizar la carga doméstica como base y recurrir a la carga pública solo cuando es realmente necesario.
El coste de instalación del punto de carga
Al comparar la carga en casa con la carga fuera, hay un aspecto que conviene tener en cuenta: el coste inicial de instalar un punto de carga en la vivienda.
Este coste no afecta al precio del kWh, pero sí forma parte de la inversión necesaria para cargar el coche eléctrico en casa con comodidad y seguridad. Se trata de un gasto que se realiza una sola vez y que se amortiza con el uso.
El precio de la instalación puede variar en función del tipo de vivienda, la distancia al contador, la complejidad de la instalación y la potencia necesaria. Por este motivo, es importante analizarlo de forma separada y con detalle.
En un artículo específico analizaré cuánto cuesta instalar un punto de carga en casa, qué opciones existen y en cuánto tiempo se puede amortizar esta inversión frente a la carga pública.
Conclusión
La diferencia de coste entre cargar un coche eléctrico en casa y hacerlo fuera es clara y significativa. La carga doméstica es más barata, más estable y más predecible, y es la base sobre la que se construye el ahorro real del coche eléctrico.
La carga pública cumple un papel importante en viajes largos, pero no debería ser la opción principal si se busca mantener bajo el coste de uso del vehículo. Entender esta diferencia permite tomar mejores decisiones y aprovechar de forma real las ventajas económicas del coche eléctrico.
En este artículo explico cuánto cuesta cargar un coche eléctrico en casa en España de forma detallada.
También analizo datos reales de facturas eléctricas para ver el impacto real del coche eléctrico en el día a día.
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